Perdón por el retraso. Tenía que haber escrito antes pero, la verdad, es que no he tenido demasiado tiempo, aunque la vuelta a casa, esta vez, ha sido más tranquilo que cuando volvimos con Oksana. (El último día, en el apartamento, en la despedida con Victoria, que no parece ella).
El aeropuerto, a diferencia de cuando vinimos con Oksana, estaba a rebosar, pero, por suerte, los mostradores de Alitalia no tenían casi cola, y el chico que nos atendió fue muy amable, al igual que toda la tripulación que nos tocó en el vuelo.
El viaje con David fue buenísimo. Tuve que ir a cambiarle en cuanto pude levantarme, y se despertó en ese momento, pero en cuanto volvimos al asiento, se volvió a quedar dormido y así hasta aterrizar en Milán. Luis no tuvo tanta suerte, Oksana sólo se durmió a ratitos, aunque se portó fenomenal.
A las tres menos diez embarcamos en el avión hacia Bilbao. Esta vez, Luis se fue con David y yo con Oksana, y también tuve suerte. Oksana se quedó dormida antes de despegar y tuve que despertarla cuando teníamos que bajar del avión. Luis, en cambio, con David, no pudo ni cerrar un ojo, porque el tío no se durmió ni un minuto.
Las maletas salieron muy bien y salimos del aeropuerto. Estaban esperando los padres y hermano mayor de Luis, ya que mis padres tenían una cita importante en el médico. Oksana estaba muy contenta y David muy tranquilo. Llegamos a la entrada de la urbanización y justo, nos encontramos con Elena, Oksana se puso como loca de contenta, dando saltos. ¡Por fin estaba en casa, mi pobre chiquitina!. David miraba todo, pero seguía tranquilo.
Una vez en casa, pasó Ricardo, luego llegó mi hermano Pedro, y al poco llegaron mis padres. Oksana entró emocionadísima, y David parecía que conocía la casa, siguió a Oksana y se quedó fascinado al ver la habitación llena de globos, y más todavía cuando vio todos lo juguetes que había. Después también pasaron Alejandra y Lucía.
La casa parecía un bazar, con todas las maletas empantanadas, pero no pude deshacerlas hasta el sábado de una a tres de la madrugada.
La primera noche fue buena. Los enanos estaban agotados y cayeron rendidos en la cama. David no extrañó, para nada, su cama. Parecía que había dormido allí toda su vida. Eso sí, gracias a que Elena nos ha prestado todo tipo de barreras para que no se caiga, porque parece que tiene una guindilla en el culo.
A la mañana siguiente, yo no sabía muy bien por dónde empezar. Luis se fue a trabajar y allí me quedé yo, con los dos enanos, que sacaban y sacaban todos los juguetes habidos y por haber. Cosa normal, para él era la novedad; para ella, el reencuentro. Yo, entre llamadas de teléfono, y organizar lo imprescindible no tenía tiempo de deshacer maletas.
Al mediodía, vinieron mis padres a echarme una mano, mientras preparaba la comida, y también ayudarme a darles de comer. Todavía no tenía cogido el tranquillo a estar sola con los dos a la hora de comer.
Por la tarde, después de la merienda, vinieron Silvia y Ander y nos fuimos todos a los columpios para hacer la “presentación oficial” de David. Oksana fue la que llegó primero a los columpios; la gente cuando le vio, empezó a alborotarse, y ya cuando llegamos David y yo, vinieron a saludarnos y darnos la enhorabuena. Ahí estaban Regina, con Daria y Jimmy, Covi, con Paula y Carlota (con la consiguiente emoción de Oksana al ver a Paula), Loreto, con Jorge, Lucía (sin Belinda, a la que vimos días después en la parada), Alicia con Diana, … Gracias a que estaba Silvia y podía estar un poco al tanto de Oksana, porque sino me hubiera sido imposible. Todos los niños estaban arremolinados alrededor de David. Era la auténtica atracción del parque.
Como os dije, David iba a llegar a España dando besos. Dicho y hecho. David llegó sabiendo tirar besos. No los tiraba con ruido, pero el gesto era lo que valía. Pero yo he seguido insistiendo. A los dos días, ya hacía ruido y cuando le decía que me diera un beso en la mejilla, se acercaba y hacía el gesto.
Pero, mi cosaco, desde hace una semana llena a todo el mundo de besos sonoros, y como el que lo recibe le jalea, él se pone contento como unas castañuelas y te da más, y más, y no se cansa.
Yo, ya sé que mi hijo me ha adoptado. David me quiere. No entiende todavía el concepto de madre o padre, pero poco a poco, lo irá teniendo más claro.
David es un niño bueno. Es muy movido, muy burro y bestia, pero sabe estarse quieto jugando. Le encantan los juegos de encajar piezar, bloques… Le apasiona el baño, lavarse los dientes, las manos y la cara, y que le eche colonia y le peine (es muy relimpio y presumido, mi niño, con lo borrico que es), por él se estaría todo el día en el cuarto de baño. Como hombre que es, es mucho más quejica y llorón que su hermana. Mientras esté haciendo lo que él quiere, es un niño encantador y super sonriente, pero, en el momento en el que le llevas la contraria, empieza a gimotear, a barritar, y a tirar todo por el aire.
Hay un montón de cosas más, pero tampoco quiero aburrir. En definitiva, tengo que reconocer que me equivoqué de lleno con David. No nos dio el viaje que creía que nos iba a dar, y su carácter ha cambiado notablemente. La verdad es que me ha sorprendido muy, pero que muy gratamente.
Yo me arreglo mucho mejor de lo que hubiera pensado nunca. Incluso ahora, hay días que les tengo acostados antes de lo que hacía con Oksana, y además estando yo sola, porque Luis, estos días está viniendo a las tantas, entre una cosa y otra.
Ahora, estoy en plena fase de papeleos de todo tipo, y organizando ciertas cosas, pero espero que en Marzo, la vida sea lo más normal posible y se implante una rutina, lo cual favorecerá a David y Oksana.
Bueno, me despido por hoy. Todavía no doy por cerrado este blog, escribiré alguna crónica que otra, para comentaros los avances de nuestra princesa de las nieves y nuestro cosaco; nuestros dos tesoros.
Una vez más gracias a todos los que nos habéis seguido. Sabemos de muchos que nos habéis escrito, llamado, … pero sabemos, por otros, que hay más gente que ha seguido el blog, aunque no se hayan “manifestado”. Aún así gracias a todos.
Hasta la próxima,
Susana, Oksana, David y Luis
1 comentario:
No puede ser no puede ser... soy Marta... la secretaria de Madrid... que trabajaba en un banco... espero qeu me ubiques... estaba haciendo limpieza de mails mios y me he encontrado la dirección del blog de cuando fuisteis a ucrania, me he metido y he dicho, jo... ¿qué será de ellos? Me he metido en google y he puesto Oksana y tu nombre y apellido... y veo este otro blog que aún no he ni mirado y veo un niño, y una rubia preciosa y mayor preciosa, y te veo a ti también estupenda... bueno pues que espero qeu sepas quien soy, yo sigo teniendo el mismo mail. Que disfrutes mucho de los dos y voy a leer como ha llegado el hermano!!! Besos grandes desde Madrid
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